miércoles, 5 de junio de 2013

INTRODUCCION Segunda Parte


Las enfermedades son una oportunidad

Ya tenía el diagnóstico: CANCER.

Te guste o no te guste cuando el médico te dice el diagnóstico, luego de la biopsia, en un tono frío y distante, propio de aquellos que tienen años proporcionando este tipo de informaciones a pacientes o a impacientes como yo, empieza un momento nuevo en tu vida. Una nueva etapa.

A pesar que somos los únicos animales de la tierra con conciencia de nuestra propia finitud, hacemos lo imposible, por lo menos en la cultura occidental, para olvidarnos que morimos. Que la muerte es parte inherente de la vida misma, un aspecto esencial de su propia definición. Cuantos esfuerzos hacemos para negar esa evidente realidad! Cuanta energía dedicamos a borrar de nuestra mente y nuestra cotidianidad, la fragilidad de nuestra existencia.

Pero, como me dijo un gran amigo, cuando te ponen el cartel de neón, prendiendo y apagando con la leyenda “Esto puede acabarse” y en algunos casos simplemente “FIN”, se nos hace dolorosamente conciente que estamos a plazo fijo transitando esta forma de organización de la materia a la que denominamos “Yo”. Y duele, duele demasiado. No es fácil aceptar que la omnipotencia de la propia inmortalidad es una especie de castillo de naipes que construimos para esconder el terror de la evidente realidad de nuestra constitución biológica.

Nos asustamos cuando alrededor nuestro, algún ser querido o algún conocido, le llega una mala noticia, esta enfermo o tuvo un accidente. Nos impresiona, nos conmueve, reflexionamos sobre la vida y la muerte. Prometemos modificar ciertos hábitos nocivos de nuestra propia vida, pero casi nunca lo cumplimos. Todo nuestro ser encuentra la forma de ir olvidando con los días el hecho y continuar viviendo, aliviados que le tocó a otro y no a uno.

Cuando te toca a vos, tenés varias posibilidades; redoblar el esfuerzo por negar lo que está sucediendo, entregarte de una forma pasiva al devenir del universo preguntándote “porque a mi?”, o preguntarte que es lo que vos podés hacer para dar batalla a lo que está pasando. Yo opté por esta última opción.

Para empezar, te das cuenta que no tenés una gripe que el problema es si tomas o no antibióticos, algún ibuprofeno para combatir el síntoma y soportar una semana para curarte. Tenés que decidir muchas cosas, inclusive, sin ser especialista, tenés que tener la sensibilidad de elegir el mejor médico e inclusive decidís cosas como el tratamiento que te van a dar!. En mi caso, yo podía decidir, rayos, semillas radioactivas, diferentes tipos de operaciones, a cielo abierto o por robot. Fueron decisiones que siendo médico me costaron tomar y tuve que pensar e investigar mucho antes de decidirme. No viene al caso, contar sobre que decidí y como fui llegando a esas conclusiones. Lo que si es importante mencionar, es la importancia de poder pensar y tomar decisiones sobre tu vida, basándote en tus conocimientos, tu instinto y tu sensibilidad.

Se organizó, casi sin darme cuenta, la experiencia en diferentes tipos de problemáticas, la médica específicamente, la psicológica, la contención afectiva de los seres queridos y la espiritual.

Yo estaba seguro de algo, que el solo hecho de querer curarme iba a ser sanador. Estaba seguro que el deseo de la gente que me quiere, sobre mi recuperación me iba a ayudar.

Una de las cosas que hice fue ir, invitado por un amigo, a grupos de invocación budistas, el budismo japonés de Nichiren Daishonin. En los grupos se invoca. La invocación consiste la repetición de un mantra “Nam Myoho Renge Kio” durante mucho tiempo. La diferencia entre la meditación y la invocación es que en la invocación hay deseo y direccionalidad del pensamiento con un fin específico, por ejemplo, “estoy curado”. Repetir el mantra me tranquilizó en los momentos donde la angustia me sobrepasaba durante varios meses.

Cuatro situaciones impactaron mucho en mi además de la invocación “per se”;

- La primera fue mientras invocaba la primera vez, la persona  que coordinaba la actividad, apoyó la mano sobre mi hombro y me dijo “No se invoca como un gatito mojado, se invoca como un león que ruge”. Esas palabras me marcaron, dejé de lado el gatito mojado y convoqué a mi león interior a encara la vida como tal, pasara lo que pasara.

- La segunda situación fue en la reflexión que se practica luego de la invocación, sobre lo que está viviendo cada uno. Primero me agradecieron por estar allí y darles la oportunidad a ellos de pensar en la enfermedad. Me impactó la valentía de enfrentar el problema desde otra perspectiva.

- La tercer situación que me movilizó fue de uno de los participantes que en su vida profesional trabaja con enfermos con cáncer desde la perspectiva psicológica me comentó que a sus pacientes el le preguntaba si luego de curarse iban a seguir siendo los mismos, ya que en ese caso no valía la pena la curación.

- Por último leímos un artículo sobre como “convertir el veneno en remedio” el concepto que el budismo enseña es que cualquier suceso desfavorable puede ser convertido en una situación de valor positivo; en adición, el budismo dice que el ser humano se desarrolla al desafiarse para vencer las circunstancias más dolorosas. Lo importante es cómo reaccionamos ante las vicisitudes de la vida;

Estos cuatro conceptos, sin ser yo budista, y mis ganas de vivir, me indicaron el camino  que debía emprender hacia el futuro, independientemente del resultado de los acontecimientos.

Estos cuatro conceptos me llevaron a la curación y la reconversión de mi persona. La enfermedad la transformé en una oportunidad para vivir mejor, lo que me quede por vivir y espero que les sirva a todos aquellos que estén atravesando o tengan que atravesar, cualquier situación difícil de la vida, tanto física, como espiritual o social.


Quiero compartir algunos aspectos de lo que aprendí. Pienso que muchas personas pueden usufructuar de mi aprendizaje y de mis conocimientos. Nada me haría mas feliz que poder ayudar a quienes quieran vivir mejor.

Dr. Daniel Forster
Médico MN 65.405
Doctor.daniel.forster@gmail.com

Si pensás que mi experiencia puede servirle a alguien que conocés, reenvíale este mail

Si querés recibir los próximos mails podés escribirme a doctor.daniel.forster@gmail.com o seguirlos en el Blog 
http://vivir-naturalmente.blogspot.com.ar/

5 comentarios:

  1. Una persona es mas,mucho mas que todas las teoria juntas...mente-cuerpo y alma/espiritu en forma holistica + tu actitud de apertura y colaboracion activa a nuevas formas de sanacion..."invocar desde lo mas profundo del alma como un leon rugiente..."transmitiendo el deseo a la energia universal para ser captada como tal.....es como si en la vida ,las "prubas"sirvieran para dar lugar a un proceso necesario de transformacion.y en tu caso'esta oportunidad que la vida te esta dando,este regalo lleno se energia,la cura, es porque sos merecedor...siempre das una mano si podes...Claro que valida la pregunta del colega acerca de si seguiran siendo los mismos despues de la cura y en ese caso la cura no valdria la pena.......se espera que se produzca un cambio de valores,que el orden de prioridades sea distinto,poder llenarse de energias provenientes de otras perspectivas...que dan fuerza...agradecerlas y transmitirlas,con humildad.Dany,me gusta mucho la forma de focalizar tu experiencia,los pasos del aprendizaje integrados con lo que ibas sintiendo.amigo querido,otro abrazo.Raquel

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  2. Hola Daniel, me conmueve mucho "desde donde" interiormente escribis lo que escribis, y ser lector testigo del cambio que es nesesario para que una persona con mente cientifico racionalista - pero tambien con inclinacion artistica - debe hacer , para aceptar lo inexplicable.De hecho, palabras que curan estan aun fuera de todo libro de medicina clasica.
    Ademas la valentia de transmitir tus experiencias me da valentia a mi. Pero cuando el camino se estrecha, hacemos todo lo posible para ensancharlo.Voy a seguir tu blog y te deseo la mas de las suertes.Como sabemos desde ninios, el pez nada solo en el agua.Cuando se la retiran, es pescado.
    un fuerte abrazo.gerardo

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    1. Gracias Gerardo! me encantó lo que escribiste! Se ve que sos una persona muy sensible
      Abrazo
      Daniel

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    2. A veces el miedo es bueno. Otras, nos arruina la salud. Deje de fumar por miedo al cancer de pulmon.
      La falta de seguiridad economica me estresa, y me da dolores psicosomaticos en rinion y espalda.
      En la filosofia advaita vedanta existe el karma como aquello que debemos vivir, ya sea bueno ao malo, aquello que generamos en esta vida, que puede ser vivido o ir al reservado de carma, y aquello que se genera como karma para el futuro en otro cuerpo.El primero es inevitable, tanto bueno como malo.
      Son mis acciones pasadas y las presentes, las que crean mi condicion ahora y en el futuro.
      Lo llamamos suerte, y es mera accion intencionada o involuntaria. Pero igual suma o resta en el haber o el deber del eterno...
      Lo absurdo, es que al eterno, segun advaita vedanta, le importa un bledo tanto lo uno como lo otro. solo que las cuentas se vacien.
      un abrazo y espero que sigas bien.
      gerardo milsztein , el del cole.

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